La historia de Clorox

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Cinco inversores, algunos estanques de sal y una idea más que brillante.

El 3 de mayo de 1913 cinco empresarios de California invirtieron $100 cada uno para hacer algo que nunca antes se había hecho: convertir en cloro la salmuera que se encontraba en los cercanos estanques de sal de la Bahía de San Francisco, empleando un sofisticado proceso de electrólisis. Establecieron sus oficinas en Oakland, California, donde aún hoy está su oficina central. En 1914, nombraron Clorox a su marca.

Un grupo de científicos sin probabilidades de éxito

No era probable que este grupo de inversores se embarcara en tamaña empresa: sólo uno tenía conocimientos prácticos de química. Sin embargo, adivinaron que el cloro pronto sería un producto solicitado. A finales del siglo 19, después de que Louis Pasteur descubriera la potente efectividad del hipoclorito de sodio para combatir las bacterias causantes de enfermedades, el cloro se convirtió en un desinfectante ampliamente usado. Aún así, no fue sino hasta que Clorox introdujo una tecnología innovadora que permitía elaborar productos de cloro a nivel comercial y para el hogar, que el cloro se convertió en un producto popular y de probada eficacia.

Un experimento digno de llevarse a cabo

Superar los primeros años no fue sencillo. Los directores reiteradamente otorgaban préstamos personales para pagar las cada vez más altas deudas corporativas. En 1916, uno de los primeros inversionistas de la empresa, William C.R. Murray, fue nombrado gerente general. La esposa del Sr. Murray, Annie, asumió la responsabilidad de manejar la tienda de comestibles que tenían en Oakland.

El Sr. Murray les pidió a los químicos de la planta que desarrollaran "para el hogar" una versión de la fórmula del cloro con una concentración menor, y la Sra. Murray decidió regalarles muestras gratis a sus clientes. Su idea resultaría de crucial importancia para la supervivencia de la empresa.

Un artículo indispensable para el hogar

La solución de cloro para el hogar de la Sra. Murray, con 5.25% de hipoclorito de sodio y envasada en "pintas" de 15 onzas, de vidrio ámbar, pronto adquirió gran popularidad. En todas partes, las familias rápidamente reconocieron que la fórmula era confiable como asistente para el lavado de ropa doméstico, eliminador de manchas, neutralizador de olores y desinfectante.

Actualmente, aproximadamente ocho de cada diez hogares estadounidenses utilizan el cloro de Clorox®, y los productos para el lavado de la ropa y la limpieza del hogar de Clorox® se venden en más de 100 países de Norteamérica, América del Sur, Europa, África y Asia. Este agente de limpieza, que se obtuvo de un estanque de sal hace casi cien años, es hoy un producto de limpieza fundamental utilizado en los hogares de todo el mundo.

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