Ya has escuchado hablar sobre el codo de tenista, pero ¿quién hubiera pensado que realmente podías lastimarte al fregar la bañera? Ocurre todo el tiempo, según explica David Lipetz, director de rehabilitación del Westside Spine and Joint Rehabilitation en Los Angeles. "Si te flexionas de manera incorrecta mientras limpias la bañera o te tuerces para alcanzar puntos de difícil acceso en la ducha, puedes hacerte daño."
Lipetz explica que hacer un mal movimiento una y otra vez afecta a tu cuerpo. A continuación, mencionamos algunos de los errores más comunes que cometen las personas mientras limpian la casa - y algunos consejos para evitar lesiones.
Evita arrodillarte sobre ambas rodillas para fregar el piso, la bañera o la ducha. Si tienes que arrodillarte, trata de hacerlo sobre una rodilla y cambia a la otra cada un minuto para minimizar y disipar la presión.
Cuando hagas los quehaceres del hogar, pon en práctica el viejo refrán "flexiona las rodillas, no dobles la espalda". Mientras tus rodillas están ligeramente flexionadas, mantén la espalda recta de manera que se forme un hueco en la misma, lo opuesto a tener la espalda doblada. Esto te ayudará a minimizar la tensión en la espalda.
Cuando limpies ventanas que estén más allá de tu alcance, utiliza una banqueta o una escalera de peldaños para que no estires tu espalda en exceso. O, lo que es aún mejor, prueba un producto de limpieza que tenga mango ergonómico, como Clorox® BathWand System. Siempre que te estires, evita extender totalmente el brazo a fin de minimizar la tensión en el hombro y la espina dorsal.
Limpiar es un ejercicio y, al igual que cuando finalizas tu entrenamiento, es recomendable que elongues después de limpiar. Cuando hayas terminado de fregar, tómate unos minutos para rotar la cabeza de lado a lado, estirar los brazos por encima de la cabeza, y flexionar la espalda hasta tocar la punta de tus pies. ¡Te alegrará haberlo hecho cuando estés disfrutando de tu casa limpia sin dolores de espalda!